Un libro: Variaciones sobre un tema dado (Ana Blandiana)
«Tengo un pacto con el espejo», me decías.«Me ha jurado hasta la muerteQue te reflejará solo tal como te veo yo»Y durante décadasEl espejo te fue fiel:Siempre me mostraba bañadaEn tu lágrima luminosaComo el agua vivaQue me mantenía inmutableComo en los cuentos.Me miro en el espejoY espero el cambio aterrorizada.Pero he aquí queNo pasa nada.¿Qué prueba más prodigiosa hayDe que tú no dejas de mirarme?
- Ana Blandiana: Variaciones sobre un tema dado (trad. Viorica Patea y Natalia Carbajosa) Col. Visor de Poesía, ed. Visor, Madrid 2021, 149 pp.
Una canción: Take Five, Paul Desmond 1959
La escuché una vez en la radio, quinceañero. No sabía qué música era aquella que me había dejado asombrado. Durante meses, más de un año me pase buscándola intentando recuperar aquel sonido seductor. Creí en muchas ocasiones que la había encontrado, desengañándome con lo que buscaba. Y un día, casi por casualidad, sus notas sonaron de nuevo en la radio del mediodía. ¡Estaba allí! Y descubrí entonces que aquello era Take Five, que el saxo era de Paul Desmond y que lo interpretaba el Dave Brubeck Quartet, que se había compuesto unos años antes, en 1969 y que quería seguir escuchándola toda mi vida. Y así ha sido, vuelvo a ella con las misma magia nueva de aquel ya muy lejano entonces. En este tiempo se ha convertido en una de las piezas más conocidas de la historia del Jazz, del que me volví admirador y lo sigo siendo gracias a música como esta.
Alguno, como Al Jarreau, la cantó haciendo ejercicio virtuoso de "vocalese". Múltiples versiones, sí, pero siempre un respeto a una pieza mítica que quedó como un clásico desde que sonó su primera nota.
La grabación nos muestra al grupo, con Brubeck al piano, Desmond al saxo y al bajista Eugene Wright y al batería Joe Morello en directo en una actuación de 1964 en Bélgica. Ya era un clásico.
Cuando llegue septiembre (1961) es una divertida comedia norteamericana con Gina Lollobrigida dentro, lo que es un elemento clave. Robert Mulligan no parecía un director demasiado proclive a la comedia, pero aquí se dio el milagro en una película que comienza siendo norteamericana y acaba siendo un maravilloso caos a la italiana.
A priori reúne todos los tópicos y estándares, pero sorprendentemente los supera todos convirtiéndose en una pieza vitalista y caótica. La comedia es tan artificial en su planteamiento que la única salida era la naturalización del caos, la victoria italiana como forma de vida frente a la aburrida y programada vida del galán de turno, un Rock Hudson al que le debe pasar de todo para el bien del cine.
Y Gina... Nadie se explica como Italia pudo dar de golpe esas actrices de carne y hueso frente a las edulcoradas jovencitas de Hollywood. Lollobrigida, Loren, Cardinale, Vitti, Mangano... Italia, que había seducido con la dureza y dulzura de las Ana Magnani y Giulietta Masina respectivamente, lo hacía ahora con otra versión nacional de las muchas disponible. ¡Bendito Mediterráneo! ¿En que se queda Sandra Dee ante tanta fuerza?
Puedes pasar un buen rato con esta comedia bien construida, bien interpretada y todos los tópicos necesarios para poder arrasarlos después.
Joaquín Mª Aguirre




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